Devoción o destrucción. Amor u odio. Grandeza o querencia por la sobrevaloración. Vivir constantemente sobre la línea del todo o nada, apostando siempre a la casilla más arriesgada y pasional. No tratéis de encontrar términos medios a la hora de hablar de Nicolas Cage, un actor que, más allá de cualquier otra posible valoración, se puede (y debe) considerar único en su especie.
Convertido en leyenda gracias a algunas piezas fundamentales de su trayectoria profesional, pero también por la cantidad incalculable de situaciones extravagantes y surrealistas que ha protagonizado, en Cage late la fuerza de la entrega innegociable. Y si siempre fue así, en cierto modo, sus últimas décadas de carrera han terminado de confirmarlo. Para (muy) bien y para (rematadamente) mal.

En el caso que nos ocupa, sus películas estrenadas en lo que llevamos de siglo XXI, nos quedamos con lo más positivo, resaltando un grupo de cintas e interpretaciones en las que encontramos la mejor de las versiones posibles del actor. Un Nicolas Cage de sobresaliente que brilla con una intensidad tan arrebatadora que casi nos permite perdonarle la cantidad de desastres que ha protagonizado en los últimos años. Por si se nos olvida entre tanta morralla, aquí hay diez ejemplos de la grandeza reciente de Nicolas Cage.