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Los final boys y el terror protagonizado por hombres

Javier Parra Miércoles 08 mayo 2019

Desde que el cine de terror empezase a elaborar sus propias reglas, los clichés en cuanto a la representación del hombre y la mujer en pantalla han vivido cierto encasillamiento, el cual puede considerarse como una herencia directa de la literatura gótica, una de las primeras fuentes de inspiración ya en la época del cine mudo y con la posterior retahíla de adaptaciones de lo que se denominaron los monstruos clásicos.

Por lo que a personajes protagonistas se refiere, mientras que el ente femenino quedaba reducido al de la víctima desvalida, el masculino adquiría el estatus de héroe. Entre los años veinte y cincuenta, la figura del hombre es la que, por lo general, debe hacer frente a los horrores que se presentan en pantalla, dejando a las actrices reducidas a cumplir la cuota de mujer en peligro a la que el héroe deberá salvar. Con el paso de los años, los Jonathan Harker, doctor Frankenstein, Van Helsing y demás figuras heroicas dejarían de ser fundamentales para la concepción del terror, siendo las mujeres las que se empezarían a hacer su propio hueco, pasando de cumplir un mero rol casi anecdótico a conformar el cliché de la final girl y/o scream queen (término que durante los últimos años se ha visto revisado debido a la cosificación de la mujer que, en la mayoría de los casos, representa).

Ya en la considerada era moderna del cine de terror, en cierta manera asistimos a una igualdad en cuanto a la repartición de personajes de peso de ambos sexos. Mientras que en 'La noche de los muertos vivientes' vemos como Judith O'Dea y Duanes Jones hacen frente a los zombis, son Mia Farrow, Marilyn Burns y Jamie Lee Curtis tres de las máximas exponentes de ese empoderamiento por parte de los papeles femeninos para con el terror, algo que se explotará hasta la saciedad en la etapa dorada del slasher. Es en ese momento en el que encontrarnos con títulos de género en los que el peso de la trama recaiga sobre personajes masculinos, acabará siendo algo casi eventual.

Deliverance

El survival

Es en el año 1972 cuando nos encontramos con el que puede ser el gran título de género que decide apostar (y con excelente resultado) por un elenco totalmente masculino al que exponer al horror. Hacemos referencia a 'Defensa', el título de culto de John Boorman que convertía a Burt Reynolds, Jon Voight, Barry Cox y Ned Beatty, cuatro urbanitas en una escapada a las montañas de Georgia, en el blanco de un grupo de rednecks que convertirán su fin de semana en un infierno. Se fusionan aquí los arquetipos del héroe y la víctima (históricamente, asociado a la mujer), cuya masculinidad (en el concepto más heteropatriarcal de esta) será literalmente mancillada (violación mediante) y cuestionada desde el momento en el que el espíritu de supervivencia sea lo que prime por encima de los tópicos asociados a la representación del género.

Con 'Tiburón', estrenada en 1975, Steven Spielberg volverá a poner a un grupo de hombres al frente de una historia con tintes de odisea, cual 'Moby Dick' de Herman Melville y como si no hubiese otra forma de darle veracidad a esa triada de personajes dispuestos a todo por acabar con un temible escualo. Dos años más tarde, y como si de una mezcla entre 'Defensa' y el film de culto australiano 'Largo fin de semana' se tratase, un grupo de amigos médicos de excursión en las montañas, deberá hacer frente a una especie de maldición telúrica en 'Rituals', semi desconocido film canadiense dirigido por Peter Carter con Hal Holbrook a la cabeza del cartel protagonista.

La quema

El final boy

Si en 'Viernes 13' y el resto de sucedáneos nos habíamos encontrado con que iba a ser una mujer la que acabaría teniendo el enfrentamiento definitivo con el psychokiller de turno, ya a principios de los ochenta nos encontramos con una figura que, pese a no haber sido muy explotada en el cine de terror, ha estado presente desde entonces. El mismo año en el que Sam Raimi pone a Bruce Campbell y su Ash Williams como representación total del final boy (o nueva representación del héroe, según se mire) en 'Posesión infernal', se estrena 'La quema', título heredero del espíritu de 'Viernes 13' en el que un grupo de campistas deberán hacer frente al regreso del vengativo Cropsy, antiguo conserje desfigurado en un accidente años atrás y acabará con todo el que se ponga en su camino.

En este slasher de culto, y para sorpresa de todo el mundo, el combate definitivo contra el villano correrá a cargo de Todd, personaje interpretado por Brian Matthews, convertido con todas las de la ley en uno de los iconos del subgénero. Por extraño que parezca, y pese a la proliferación de slashers en los ochenta y noventa, la figura del final boy tan solo tendrá representaciones de altura gracias a dos de sus franquicias más representativas. 'Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy' cambiaba a Heather Langenkamp por Mark Patton, protagonista indiscutible del regreso de Krueger que, además de encarnar la masculinidad en peligro, tenía una doble lectura en la que el componente homoerótico de la película la convertía en una rara avis del cine de terror.

Pesadilla en Elm Street 2

En 'Viernes 13 VI: Jason vive', será Tommy Jarvis (quien había sido año antes un joven Corey Feldman) quien resucite (por error) y deba a acabar de una vez por todas con Jason Voorhees, siendo su personaje uno de los que más importancia ha tenido en el universo de Crystal Lake. Ya en 1989, pocos se acordarán de que un primerizo Brad Pitt, ejercería de final boy en la divertidísima 'Clase sangrienta', slasher en el que un asesino sembraba el terror entre los alumnos del instituto Paula Carson.

Fire in the <b></b><b></b>sky

Enemigos espaciales

Pero si hay un subgénero en el que la figura masculina haya estado absolutamente presente a la hora de enfrentar a un mal, ese ha sido en lo que consideraríamos ciencia ficción de terror. Mientras que 'Alien, el octavo pasajero' estuvo concebida para que Ripley fuese un hombre, el combate final entre extraterrestres y protagonistas masculinos ha sido uno de los clichés harto repetidos desde los ochenta. Desde Arnold Schwarzenegger y su lucha final contra el monstruo en 'Depredador', a la desolación y el misterio propuesto por 'La cosa', de John Carpenter, en la que todos los personajes eran hombres liderados por un mítico Kurt Russell.

Poner a un grupo de hombres en una situación límite enfrentándose a una amenaza alienígena, es algo que podría haberse convertido en cliché, ya que el patrón no solo se inicia con las dichas obras de Ridley Scott y Carpenter, sino que acabará perpetuándose en el tiempo con ejemplos como los de 'Fuego en el cielo' de 1993, dirigido por Robert Lieberman y que venía a contarnos el horror de una abducción extraterrestre al personaje interpretado por D.B. Sweeney y el drama vivido por sus mejores amigos, entre quienes se encuentra Robert Patrick.

Años después, ya en el nuevo siglo, premisas parecidas son las que nos presentaron 'Alterado' y 'El cazador de sueños'. La primera, dirigida por Eduardo Sánchez (uno de los artífices de 'El proyecto de la bruja de Blair'), sobre cuatro hombres dispuestos a todo por vengarse del horror sufrido años atrás por un monstruo venido del espació exterior. La segunda, tomando como inspiración una novela de Stephen King, contaba cómo una serie de recuerdos de la infancia y dones sobrenaturales, estaban ligados a una entidad cósmica que se revelará ante los protagonistas durante su escapada a una aislada cabaña en las montañas.

Silencio desde el mal

Nuevo siglo, más presencia masculina

Dicho título no viene a reivindicar que la figura del hombre quedase al margen en el cine de terror, lo único que constata es que, con la llegada del nuevo milenio, son algunas las propuestas de directores que ponen al frente de la historia a un hombre y no a una mujer, como ya venía siendo costumbre desde hacía años, y las cuales funcionaron a la perfección. Prueba de ello son dos propuestas dirigidas por James Wan, 'Saw' y 'Silencio desde el mal'. La primera se erigía como estandarte del torture porn, poniendo a dos desconocidos en una situación límite en aquel ya mítico baño destartalado a merced del maquiavélico Jigsaw. La siguiente pasaba a ser uno de los títulos más reivindicables del terror sobrenatural, el cual tomaba todos los elementos del horror gótico, incluyendo al tan prototípico personaje masculino de este, encarnado por Ryan Kwanten.

Pero si ha habido un elemento que hayamos podido ver repetido durante los últimos años, es uno que está directamente relacionado con el cine con total presencia masculina: el bélico. Sin que se pueda considerar un patrón de repeticiones considerables, los acercamientos al terror desde el punto de vista bélico más interesantes se han dado durante las últimas décadas. Siendo un gran referente 'La presa' de 1981, en la que un equipo de miembros de la Guardia Nacional hacía frente a la amenaza de unos cazadores Cajun, el cine de género nos ha presentado otras situaciones en las que los cuerpos de seguridad y/o defensa tenían que afrontar horrores inimaginables.

Estos podrán ir desde los fantasmas internos en plena Primera Guerra Mundial que veíamos en el 2002 en 'Deathwatch', a los temibles hombres lobo de 'Dog Soldiers', de Neil Marshall, pasando por la bruja de 'El páramo' que sembró el pánico en la propuesta colombiana de 2011.

The Ritual

Uno de los últimos títulos que puso a un grupo de hombres al frente del horror, fue 'The Ritual', esa mezcla entre survival y terror cósmico en el que la redención, la culpa y todos los elementos del folk horror se unían para presentarnos una pesadilla que puso a sus protagonistas al límite y en ningún momento tuvo dudas al presentarlos con toda la fragilidad que merecían.

Este breve recorrido nos deja claro que, pese a que la figura masculina siga estando asociada a la del héroe, en el cine de terror no es algo que se haya explotado mucho, quedando el elemento del final boy como algo que apunta más a anécdota que otra cosa. Como principal elemento para cohesionar todo el listado de títulos, es curioso que la gran mayoría de ellas esté adscrita a los cánones del survival, el cine bélico o la ciencia ficción, lo que acaba por denotar cierta falta de ideas a la hora de poner al hombre enfrentándose a un mal, ya que será con el final boy como tal, cuando esta representación masculina en el género sea la más interesante en cuando a la formulación de arquetipos y jugar con sus propias normas.

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