La trayectoria profesional de Ana de Armas hace tiempo que se convirtió en una montaña rusa cuyo recorrido vibra en sentido ascendente de manera casi permanente en los últimos años. Cuesta encontrar el punto exacto en el que todo saltó por los aires, aunque su increíble interpretación en 'Puñales por la espalda' apunta a principal culpable, pero está claro que ya hablamos de una de las actrices con mayor presente y futuro del Hollywood actual. Casi nada.

Querida por el público, aplaudida por la crítica y admirada por compañeros y compañeras de la industria, quienes la terminaron aupando hasta su primera nominación al Oscar hace unos meses por su excelso trabajo en 'Blonde', la actriz hispanocubana ha ido derribando prejuicios, expectativas y murallas a través de talento, carisma, personalidad y presencia. Un conjunto de virtudes a los que se suman un buen puñado de proyectos en los que ha terminado siendo, con amplia distancia del resto de elementos, la mayor virtud de cada uno de ellos.
Con una serie de proyectos a corto plazo que apuntan a consolidar su estatus de estrella de manera prácticamente definitiva, Ana de Armas se ha convertido en todo un ejemplo de constancia, profesionalidad y, sobre todo, paciencia. Supo esperar su momento y, cuando llegó, lo aprovechó al máximo. La emoción de las metas conseguidas desde el esfuerzo y, claro, el talento.