En el mundo publicitario hay un concepto falso que sigue triunfando con el que debemos acabar desde ya. El sexo vende. Pues no, el sexo no vende, el sexo deprime. El sexo deprime y Tinder "no funciona", que es lo peor. Vivimos en una época en la que sabemos muchísimo sobre sexo pero ya no nos acordamos de cómo ligar. Y además, gracias al fin de los tabúes sexuales en los medios, cada vez aparecen más escenas de sexo en la televisión, lo cual no es nada reconfortante para una sector de la sociedad: los que estamos a dos velas.

Aquí una servidora tiene ciertas series prohibidas por prescripción médica, series cuyo 60% del contenido es sexo. No es agradable, aunque todo sea ficción, ver como hasta la recepcionista con artritis y un diente podrido del Hospital Grey-Sloan tiene más sexo que tú en dos meses. Por mucho que, en tu fuero interno, desees que esa mujer se recupere de su enfermedad (porque si sale en 'Anatomía de Grey' es que o ha tenido una enfermedad o la va a tener) prefieres verla muerta que practicando cualquier tipo de relación sexual en tus narices.
Estoy de las series en las que todos los personajes practican sexo hasta el gorro. Un poco de verosimilitud, por favor. Lo de que al espectador le gusta ver personajes cuya vida es una fracaso sí que sigue siendo verdad. Volvamos a practicarlo, queridos creadores (por lo menos, hasta que Tinder vuelva a funcionar). Las series pueden enamorarse por nosotros, traficar con drogas por nosotros, escupir a nuestro jefe por nosotros pero, no nos engañemos, las series no pueden fornicar por nosotros.
Ni practicamos sexo a menudo ni vivimos en Nueva York así que basta ya, por favor. Hay un número límite de masturbaciones dignas por día y hace tiempo que lo rebasamos. Por una cuestión de salud pública, aquí va una lista de series que bajo ningún concepto debéis ver si estáis a dos velas.