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'Star Wars: El despertar de la Fuerza': Chewie, estamos en casa

Jesús Agudo + Miércoles 16 diciembre 2015

¿Cuántas películas pueden decir que consiguen silenciar toda una sala con una simple melodía? Pero no hablamos de una melodía cualquiera, ni de una película cualquiera. Mucho hemos esperado, pero por fin ha llegado el momento de retomar una de las historias más seguidas de esta galaxia. Y esta vez es mucho más especial porque con las precuelas conocíamos cómo acababa el cuento, y encima no estuvieron a la altura de ese icono que es Darth Vader. Ahora nos adentramos en lo desconocido. Y los nervios están justificados. Pero, ¿ha regresado realmente 'Star Wars'?

Star Wars: El despertar de la fuerza

Antes de entrar a analizar 'El despertar de la fuerza', una simple nota: respirad tranquilos. Ha vuelto. Si algo demostró J.J. Abrams con sus 'Star Trek' es que puede tomar algo tan conocido y venerado como era la saga de Kirk y Spock y volver a atraer al público hacia ella. Quizás los fans más hardcore disientan conmigo, pero consiguió que los que no estábamos cerca de ser trekkies disfrutáramos como enanos con ellas. Con 'Star Wars' logra lo que parecía imposible: 'El despertar de la fuerza' es una película clásica de la saga, de las de la trilogía original, de principio a fin. Y a la vez es una película renovada, con las señas de identidad del director a lo largo de su metraje. Conseguir que lo viejo y lo nuevo convivan en armonía es muy complicado, pero se nota que hay un fan que respeta enormemente de donde viene todo esto como para meter la pata.

Como ya sabíamos, la acción sucede treinta años después de 'El retorno del Jedi'. El Lado Oscuro ha reaparecido en la forma de la Primera Orden, un gran ejército que sigue las órdenes del líder Snoke, y que pretende acabar con la Resistencia, el frente activo de la retomada República. La película nos presenta a tres personajes nuevos: Rey, Finn y Poe Dameron. Mientras que los dos últimos están muy relacionados con la guerra, siendo el primero un stormtrooper que duda que esté en el bando correcto, y el segundo el mejor piloto de la Resistencia, Rey vive ajena a todo eso en Jakku, el lugar donde empieza este episodio. Daisy Ridley es una maravillosa sorpresa y su personaje quizás el más interesante de todas las nuevas incorporaciones. Ya no solo por todo el misterio que rodea a su pasado, sino por su carisma y su valentía. J.J. Abrams ha sabido crear por fin un personaje femenino que es una suerte que esté al frente de un reparto, y que hace justicia a lo que en su día supuso el papel de Leia, una mujer que no necesitaba a un hombre para ser salvada. Va a convertirse en uno de los personajes favoritos del público, y con razón.

Star Wars: El despertar de la fuerza

Más verde está el personaje de Finn, que aunque tiene su potencial, parece que no termina de eclosionar lo suficiente en esta película. Tiene sus puntos divertidos, y John Boyega cumple, pero es eclipsado por su compañera de reparto. El de Oscar Isaac, por otro lado, está llamado también a ser otro de los favoritos del público, con su desparpajo y su labia, diferente de la de Han Solo. Ojalá tuviera más escenas, porque Isaac sigue imparable, pero es otro que puede darnos grandes momentos de aquí en adelante. En general, los tres personajes cuentan con mucho de Leia, Luke y Han, removidos un poco para que no sea otra vez lo mismo, pero funcionan de primeras y dan esperanzas de que pueden seguir creciendo hasta convertirse en grandes estrellas de la saga. La película utiliza bastante tiempo para presentarlos, sobre todo a Finn y Rey, por lo que tiene pinta de que solo están calentando en esta ocasión. Aunque menudo calentamiento. Los dos protagonistas principales van creciendo desde dos personas prácticamente ajenas a la batalla a ser conscientes de dónde se han metido, y este es solo su primer episodio.

Hablemos ahora del Lado Oscuro. Adam Driver encarna a Kylo Ren, un hombre misterioso y lleno de ira que se esconde tras una máscara. ¿Os suena? En ningún momento se esconde el homenaje que este personaje supone a Darth Vader, y de hecho su objetivo es continuar por la misma senda. Su personalidad enigmática es muy cautivadora, dan ganas de querer conocer más sobre él, por eso me hubiera gustado que tuviera más tiempo. Ahora, en lo que sale, deja huella. Adam Driver es fantástico, ya lo ha demostrado muchas veces, y aquí nos deja un villano que está a la altura de las expectativas. Quienes no lo están tanto son Domhnall Gleeson como el General Hux, encargado de la parte militar de la Primera Orden y con poco tiempo para lucirse (aunque ojo con el discurso que da, con lo manso que parecía en 'Una cuestión de tiempo'), y el malo malísimo de esta ocasión, el líder Snoke, con el gran Andy Serkis detrás. Todavía hace falta ver más de él, supongo, pero de momento no deja de ser un Thanos más, un personaje que aparenta mucho y luego no da tanto.

Star Wars: El despertar de la fuerza

Antes decía que J.J. Abrams ha sabido ser fiel a las primeras películas, y así es. No solo porque se deja de las niñatadas y los experimentos que tenían las precuelas, sino también porque apuesta por darnos una película que en estructura es muy parecida a 'Una nueva esperanza' pero con ese talento que tiene para no darnos tregua. Sin correr, pero casi sin parar, Abrams nos da fantásticas escenas de acción y grandes y sorprendentes momentos de humor, destacando al mejor Han Solo de Harrison Ford, que vuelve en plena forma en lo que a carisma se refiere, aunque verlo correr de un poco de vergüencita, y a la mejor idea en Lucasfilm que han tenido desde los sables láser: BB-8. Si nos enamoró R2-D2, lo de este droide esférico ya es de otra galaxia, nunca mejor dicho. Parecía mono, y en la película lo es mucho más. Ya no solo por como se mueve, sino también por la grandísima personalidad con la que cuenta, aunque no diga ni una palabra. Hasta bajando escaleras es adorable. Padres del mundo: corred a por uno ya porque no quiero llantos cuando se agoten, porque se van a agotar.

En el fondo, podríamos decir que 'El despertar de la fuerza' es un homenaje al inicio de la saga. Desde el aire de película de origen hasta ciertos puntos de la trama, muy similares al 'Episodio IV'. Hay ideas, planos incluso, que parecen calcados. Pero no da la sensación de refrito, sino de un punto de partida que quiere dejar claro que no se olvida del pasado. La aparición de Han, Leia o Chewbacca, o el protagonismo del Halcón Milenario, son otros de esos pulsadores que tiene la película para despertar nuestros sentimientos más nostálgicos, que no tendrán tregua con esas transiciones o un John Williams también en pleno derroche de talento, aunando sus clásicos con nuevas composiciones a la altura de de lo escuchado hasta ahora. Uno podría pensar que quizás no se ha innovado o arriesgado tanto como debiera. Sinceramente, si yo hubiera estado en la mesa de guionistas del 'Episodio VII' habría dejado claro desde el principio que todo esto es un movimiento tan arriesgado de por sí, que se están metiendo en los recuerdos de mucha gente, que es mejor empezar con pie firme y ya ir arriesgando poco a poco cuando se haya recuperado la fe de los fans (algo que, después de las precuelas, era lo prioritario). Y esta película lo logra. En el pase no se oía un suspiro, y eso es todo un elogio para un largometraje de este tipo. J.J. Abrams ha sabido, igualmente, ofrecer a los fans una buena dosis de nostalgia con buenos anclajes para el futuro y su necesaria ración de sacrificio. De los que engrandecen una cinta y que demuestran que la saga no se ha ablandado.

Star Wars: El despertar de la fuerza

Sin parar de mirar al horizonte

Pero lo bueno que tiene 'El despertar de la fuerza' es el potencial a largo plazo que despierta. Todo el arco final es un crescendo, y desemboca en una escena que pone los pelos de punta y logra otra cosa que parecía complicada: que el hype va a continuar otros dos años. Que salgamos pensando: "El 'Episodio VIII' no puede llegar lo suficientemente rápido" es dejar patente que se lo han montado muy bien. Además de eso, todos los elementos nuevos, como la Primera Orden, de dónde surgió y qué pretende, o los personajes como los tres protagonistas y su gran potencial, solo dan más y más esperanzas de que lo que viene puede ser muy grande, y tras siete episodios ya es decir. También creo que es un acierto que cada episodio vaya a tener un director, porque ayudará a que la saga no vuelva a caer en lo que cayó con las precuelas. Siempre habrá unos ojos nuevos con los que mirar hacia la galaxia, un punto de vista diferente. J.J. Abrams era el indicado para iniciar esta nueva etapa, y se puede retirar con la cabeza alta. Como director de blockbusters su talento es innegable, y lo demuestran las dos horas y cuarto de puro entretenimiento, de profundidad, de detallismo y de acción fantásticamente rodada. Los efectos especiales son maravillosos, pero lo más destacable es la gran cantidad de efectos reales que han utilizado. Cromas hay, por supuesto, pero vuelven los escenarios naturales en todo su esplendor, las marionetas y las construcciones reales. Vuelve la vieja escuela, pero logrando un hermanamiento perfecto con la nueva para darnos espectáculo, espectáculo sin tregua.

'Star Wars' ha vuelto, y lo ha hecho de una manera casi perfecta. Evidentemente, nunca podrá luchar contra el legado de 'El Imperio Contraataca', son décadas de historia al fin y al cabo, pero ni siquiera lo pretende. De ahí ese uso de ciertos elementos tan conocidos. Sin embargo, logra acercarse a la sensación que despierta el 'Episodio V' mucho más que cualquiera de las otras películas de la saga. No me considero un fan muy intenso de la saga, pero creo sinceramente que los que sí lo son, los que han crecido verdaderamente con ella, van a estar orgullosos de cómo ha vuelto. Para los que se lo pregunten: sí, me he dejado muchísimas cosas fuera de esta saga. La película tiene sus buenas sorpresas y giros que no pienso destripar aquí, porque estropearían por completo la experiencia que uno vive con 'El despertar de la fuerza', una película que ha conseguido recuperar esa sensación de "acontecimiento" que no veía prácticamente desde 'Avatar'. Va a ser fantástico ver las salas abarrotadas, llenas de fans y de no tan fans, que saldrán entusiasmados y con ganas de teorizar sobre lo que han visto, sobre esos treinta años que han pasado y que van a conseguir que deseemos haberlos visto, lo que pasará después y todas las preguntas que todavía siguen sin respuesta. En eso, como bien sabemos, J.J. es muy experto. Aquí tampoco encontraréis respuestas, pero sí a un espectador deseoso de poder debatir largo y tendido sobre ellas. Es lo mejor que, creo, puedo decir sobre ella. Sentid de nuevo la Fuerza fluir, porque ha regresado con una potencia arrolladora, con un aire renovado y con todo lo que hizo que 'Star Wars' no sea una saga cualquiera, sino La Saga.

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