Por más que nos empeñemos, yo el primero, en elevar a varios cineastas contemporáneos como auténticos genios del séptimo arte, son pocos, muy pocos, aquellos que realmente parecen destinados a convertirse en referentes para generaciones y generaciones de directores que intenten rozar sus talones, comprender la clave de su lenguaje, mantener el respeto y la admiración hacia su obra. Una categoría privilegiada de genios que se pueden contar con los dedos de las manos y entre los que se encuentra, sin lugar a dudas, David Fincher.
Hablamos de uno de esos directores que sabes que, sea la historia que sea, todo saldrá bien si cae en sus manos. La excelencia y el perfeccionismo como marcas de la casa Fincher, garantía de éxito, crédito total obtenido a lo largo de una carrera que no baja del notable y que descansa, tranquilamente, sobre un buen colchón de obras maestras. Puestos a imaginar el futuro, dentro de dos siglos, Fincher será uno de nuestros clásicos, uno de esos directores claves para entender a una sociedad y su cine. Su gran cine. El mejor de los posibles.

A continuación, repasamos todas las películas de un cineasta que, maldita sea, tiene también la mala costumbre de tardar demasiado en regresar. La impaciencia como forma de vida y admiración hacia David Fincher, el maestro del hielo afilado.