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'Veneno' es una fiesta trash y una emocionante reivindicación trans

Javi P. Martín Viernes 27 marzo 2020

Explicar literalmente una historia escrita por los Javis es un ejercicio inevitablemente limitado. 'La llamada' era algo más que el relato de dos chicas adolescentes, María y Susana, que se enamoran de Dios y de una monja, respectivamente; 'Paquita Salas' es más que el día a día de una representante de actores anticuada; y 'Veneno' es más que la biografía de una mujer transexual famosa. El dúo de creadores formado por Javier Ambrossi y Javier Calvo (creadores hay que llamarlos, porque su visión va más allá de dirigir o escribir, son narradores multidisciplinares capaces de idear universos propios) suele tomar una premisa como impulso, y utilizarla para explorar terrenos no necesariamente consecutivos. Adentrarse en una historia de los Javis es como atravesar una cortina multicolor de oropel: no hay nada más mágico, nada más cutre, y nada más impredecible.

Veneno

Pero empecemos por la premisa, para tomar impulso al menos. 'Veneno' cuenta la historia de Cristina Ortiz, la Veneno, una mujer transexual que fue descubierta por la televisión mientras ejercía la prostitución. Su desorbitado carisma, su espectacular belleza y su personalidad excesiva la convirtieron en un animal televisivo que se paseó por los platós durante los años 90. Tras pasar tres años en la cárcel por defraudar a una aseguradora, volvió a aparecer en los medios con un visible deterioro físico y mental. Acabó muriendo en condiciones misteriosas a los 52 años, en noviembre de 2016, terminando de convertirse así en un icono LGTB y trash. La serie contará su vida vista desde el prisma de Valeria, una estudiante de periodismo transexual que se propondrá escribir un libro sobre la Veneno. A partir de esa relación surgirá lo que los Javis realmente quieren contar: la importancia de los referentes para construir nuestra identidad, y cómo los medios de comunicación cumplen esa función.

Es una ambiciosa propuesta que parte con varios sobrepesos desde el despegue. Partiendo de la biografía '¡Digo! Ni puta ni santa' de Valeria Vegas, quien se cuenta en el equipo de guionistas y además sirve de inspiración para una de las protagonistas de la serie, los Javis tienen que encontrar un equilibrio entre homenajear a Cristina Ortiz, una persona real con virtudes y defectos y con una vida llena de episodios oscuros, sin caer en la romantización o la glorificación. Y eso mientras dirigen su producción más costosa, una apuesta generosa por parte de Atresmedia con la que aspiran a llegar al público mainstream y darle un lugar en el superpoblado paisaje del streaming a Atresplayer Premium, su nueva plataforma.

En lo técnico, el primer episodio de 'Veneno' es un paso de gigante en la carrera de los Javis, que se desprenden de esa factura de aspecto amateur que tenían sus producciones hasta ahora. Aprovechando que cuentan con más medios que en sus anteriores producciones, Ambrossi y Calvo se han rodeado de talentos contemporáneos, como los directores Mikel Rueda ('A escondidas') y Álex Rodrigo ('La casa de papel'), que se ponen tras la cámara en algunos episodios, y guionistas como Elena Martín ('Júlia ist', con ella también contó Leticia Dolera para dirigir parte de su serie 'Vida perfecta'), la cortometrajista Claudia Costafreda o Félix Sabroso, con el que los Javis comparten una voz innegablemente homosexual y una deuda inmensa con Pedro Almodóvar.

Veneno

Ya desde las primeras escenas se nota una evolución en lo visual: la estilizada fotografía de Gris Jordana ('La vida sin Sara Amat'), con colores sobrecargados y luces fuertes, nos avisa de que estamos entrando en un mundo de fantasía. Un rótulo asegura que 'Veneno' tiene parte de realidad y parte de ficción, pero a lo largo del episodio nos descubriremos incluso en el terreno del realismo mágico. La primera vez que vemos a la Veneno es prácticamente una aparición mariana, y su presencia será un misterio, una búsqueda durante el resto del capítulo, como en una versión trans y trash de Carmen Sandiego. Cristina Ortiz no es la protagonista, al menos de este episodio, sino un enigma que dos personas tienen que resolver en dos momentos temporales distintos. Es una magnífica idea para empezar a explorar una figura tan compleja como la Veneno: desde la admiración y la incógnita.

Una de las dos protagonistas del capítulo es Faela Sáinz, la periodista que descubrió a la Veneno, interpretada por Lola Dueñas. Experta en interpretar a mujeres más bien tristes y perdedoras, Dueñas es perfecta para contar la historia de una mujer desesperada por encontrar algo que destaque en ese circo diario que era 'Esta noche cruzamos el Mississippi'. A través de ella, los Javis construyen otra de las patas de 'Veneno': el retrato de una televisión tan divertida como salvajemente amoral que llegó a España de la mano de las cadenas privadas y ha ido evolucionando hasta esa convergencia de prensa rosa, reality y ficción que practica Telecinco en programas como 'Gran Hermano' o 'Sálvame'.

Si el último episodio de la segunda temporada de 'Paquita Salas' era el gran homenaje de Ambrossi y Calvo a las series noventeras, 'Veneno' se presenta como la gran fiesta del trash español, con referencias a Sonia Monroy y Mario Conde y con actores interpretando a personas reales de aquella época. Ester Expósito ('Élite') es Machús Osinaga, a quien El País describía en 1996 como la reportera más atrevida del Mississippi, y la voz de Israel Elejalde es tan clavada a la de Pepe Navarro que a veces parece que el presentador lo ha doblado.

Veneno

Está claro que los Javis aman este universo (el propio Ambrossi ha dejado claro que le gustaría participar en un programa como 'Supervivientes'), y que su visión de esta televisión está totalmente exenta de juicio. De hecho, el mensaje que acaban subrayando al final del episodio es positivo: los medios de comunicación sirven para mostrar lo que está oculto, como la presencia de la Veneno arrojó luz sobre la transexualidad en España. Si esa luz, deformadora y cegadora, también trajo consigo nuevos prejuicios y discriminaciones o no, es un tema que quizá deberían explorar en los siguientes episodios.

Dando voz a los transexuales

Precisamente esa falta de juicio es una característica que impregna todos los relatos de los Javis, probablemente lo más valioso que tienen como se demostró en la lección de empatía que dieron con su trato a Anna Allen en 'Paquita Salas'. Su mirada siempre parte desde la devoción y el amor, y todo ello vuelve a estar en 'Veneno'. El amor a una época en la que escuchábamos a Dover, a los Cranberries y en la que los coches estaban "tuneados" con luces de neón. El amor a ese espectáculo visceral y absolutamente humano que es la llamada telebasura, con personajes como Paca la Piraña (que se interpreta a sí misma y está, por cierto, desternillante). Y el amor a unas personas transgresoras y que viven en los márgenes, todas esas mujeres transexuales que protagonizan las mejores escenas de este episodio, esa mirada a las zonas de prostitución que Almodóvar enseñó de lejos en 'Todo sobre mi madre' y en las que los Javis se han metido hasta el cuello.

Lo que convierte a 'Veneno' en una apuesta aún más arriesgada si cabe es un reparto lleno de personas trans que no cuentan con mucha experiencia rodando. En este primer episodio vemos a dos de las tres actrices que interpretan a la Veneno (nos falta Jedet, que protagonizará los años de transición de Joselito a Cristina). Daniela Santiago es el gran descubrimiento por su credibilidad y su capacidad para encarnar ese cóctel molotov de fuerza y fragilidad que era la Veneno de los 90. Isabel Torres, la Veneno post-cárcel, es una gran elección por su presencia animal, aunque tienda a la sobreactuación. Quien sí convence, y mucho, es Lola Rodríguez interpretando a la joven Valeria Vegas: su historia de autodescubrimiento a través de la fascinación que le provocan las mujeres transexuales es lo más emocionante del episodio.

Veneno

Aunque se les acusa de disfrutar de una posición de privilegio, los Javis siempre utilizan su ficción para dar voz a otros más desfavorecidos: las mujeres lesbianas en 'La llamada', las actrices sin éxito en 'Paquita Salas' y las personas transexuales en 'Veneno'. Como en el resto de sus obras, sigue habiendo una sensibilidad adolescente, con todo lo que ello conlleva: visceralidad, irreflexividad y también algo pretencioso y cursi. Pero esos ramalazos acaban eclipsados por la emoción, la honestidad y la valentía con las que impregnan sus historias. Efectivamente, los medios de comunicación pueden arrojar luz sobre la oscuridad, mostrar lo marginal, y hacernos reflexionar. Eso es lo que hace 'Veneno'.

El primer episodio de 'Veneno' llega a Atresplayer Premium el domingo 29 de marzo. Después vendrá un hiato de varias semanas provocado por el coronavirus.

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