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'Casi imposible': Y que viva un poco más el amor

Luisa N. Jabato Viernes 17 mayo 2019

Cada vez que 'Pretty Woman' aparece en televisión es un éxito absoluto de audiencia y comentarios en redes sociales. Da igual que se haya emitido más de 22 veces desde su estreno en 1994, parece imposible resistirse a Julia Roberts con peluca enamorando al millonario Richard Gere. Y es que históricamente, desde que el cine es cine o casi que las historias son historias, la comedia romántica ha sido un género denostado por la crítica, pero adorado por el público, sobre todo por su público comercialmente objetivo: las mujeres. Estamos enganchados a los finales felices, a los flechazos, al cine como vía de escape y el concepto del amor romántico. Y nada te puede da todas esas sensaciones como lo hace una comedia romántica. Como género, hay que reconocer que en más de tres décadas ha tenido una evolución audiovisual bastante escasa: el esquema chica y chico se conocen, se gustan, no pueden estar juntos porque alguno de los dos es extremadamente torpe, pero acaban felices, no ha cambiado nada desde que Roberts se convirtió en la novia de América. Puede que una comedia romántica de hoy tenga un desarrollo tan predecible como aquellas de Meg Ryan, Jennifer Aniston, Sandra Bullock o Katherine Heigl, pero 'Casi imposible', la nueva película de Jonathan Levine ('50/50', 'Descontroladas'), llega para demostrar que incluso siguiendo al pie de la letra cada cliché, cada estereotipo y cada patrón establecido, aún se puede sorprender, enamorar, ser hilarante, tierna, actual, honesta e incluso responsable.

'Casi imposible'

Charlize Theron interpreta a Charlotte Field, secretaria de estado de EE.UU. y futura candidata a la presidencia del gobierno que en su adolescencia fue canguro de Fred Flarsky (Seth Rogen), ahora un periodista mordaz y de principios que acaba de dimitir del periódico en el que trabajaba después de que este sea comprado por una multinacional. Cuando el destino, y un concierto de Boyz II Men, los vuelve a reunir, Fred pasará a trabajar en el gabinete de Charlotte como asesor de discursos e inevitablemente entre ellos surgirá el amor. Un argumento anclado en los 90 y en la que la pareja formada por Theron y Rogen parece una idea descabellada, casi imposible, pero la película de Levine construye un romance a fuego lento, sin grandes giros, que crece desde la confianza, la empatía y sobretodo la admiración.

El tópico del tipo desaliñado que acaba conquistando a la chica de sus sueños tampoco es precisamente nuevo, el propio Rogen lo vivió en 'Lío embarazoso', lo hemos visto en 'The Big Bang Theory', 'Love' o 'Modern Family' y es marca de la casa en el cine de Woody Allen; sin embargo, el conflicto entre Charlotte y Fred no es una cuestión física, ni siquiera de clase, sino un problema de imagen y exposición pública, exactamente igual que les ocurría a Julia Roberts y Hugh Grant en 'Notting Hill'. Allí donde la película de Roger Michell (con guion, cómo no, de Richard Curtis) servía como parodia de la fama y la hipocresía de Hollywood, 'Casi imposible' pone el ojo sobre la pantomima en la que se ha convertido la política y los medios de comunicación, jugando a reírse de figuras reconocibles como las de Donald Trump, Rupert Murdoch o el Primer Ministro canadiense, así como de los matinales americanos, donde el feminismo es un concepto impostado y sus presentadores son capaces de convertir cualquier noticia relevante en el espectáculo de la frivolidad. En el guión de Dan Sterling ('Girls') y Liz Hannah ('Los archivos del Pentágono') nadie está a salvo de la burla, construyendo a través de la mirada crítica una caricatura (quizá superficial y obvia, eso es cierto, pero muy acertada) del clima político y social actual en Estados Unidos.

Por ejemplo, Bob Odenkirk, secundario robaescenas por excelencia, interpreta a una mediocre estrella de la televisión convertida en presidente de los Estados Unidos. Un retrato demasiado benevolente para evocar directamente a Trump, pero que alude fortuitamente al caso de Vladímir Zelenski, el actor de comedia que acaba de ser elegido presidente de Ucrania. Pese a todos estos elementos de sátira política, con sus negociaciones con terroristas, encuestas de popularidad y el poder del dinero de las grandes empresas sobre las decisiones de estado; 'Casi imposible' pone todo el corazón en lo que realmente hemos venido a ver: una divertida, tierna e improbable historia de amor.

'Casi imposible'

Si el trabajo más difícil de cualquier película es conseguir la voluntaria suspensión de la incredulidad, en este caso, 'Casi imposible' tiene que hacer creíble que la mujer más poderosa del mundo, tan elegante y sofisticada como inteligente y comprometida, se enamore de un periodista idealista con chándal, gorra americana y un vasto conocimiento sobre drogas. Pero Charlotte, una mujer en un mundo predominantemente masculino rodeada de asesores que le dicen cómo vestir, cómo saludar y con quién salir, recordará gracias a Fred los motivos nobles e inconformistas que la empujaron a entrar en política y que ahora están en conflicto con los sacrificios y compromisos de su propia carrera profesional.

Por su parte, Fred Flarsky es desastroso, exagerado, inoportuno y un tanto infantil, el eterno hombre-niño, la clase de papel que Seth Rogen lleva años repitiendo y que, definitivamente, tan bien controla. Desde caerse por las escaleras a los chistes de drogas y sobrepeso, probablemente nada de lo que le veamos hacer en esta película lo estemos viendo por primera vez en su carrera, porque esa clase de humor, cercano, tierno y con el que es tan fácil empatizar cuando refleja nuestras propias torpezas, se ha convertido en su seña de identidad. Sin embargo, lo que realmente sorprende es lo bien que Theron, a la que prácticamente solo hemos visto tan absurda en 'Mil maneras de morder el polvo' y 'Arrested Development', se ha adaptado al tono de su compañero de reparto y juntos desprenden toda la química necesaria para que el público se enamore de su relación.

'Casi Imposible'

Empoderada y enamorada

Incluso aunque solo llegue a arañar la superficie del sistemático sexismo que se vive en política, y casi en cualquier posición de mando, es magnífico ver cómo Levine representan los injustos estándares a los que están sometidas las mujeres en el ojo público, donde su apariencia, su ropa, su físico, son más comentados que su trabajo (solo hay que recordar el especial sobre el vestuario de las ministras de Pedro Sánchez publicado por el diario ABC). También permite a Theron trabajar el empoderamiento femenino desde la vulnerabilidad y el conflicto emocional porque, evidentemente, el amor no está reñido con ser una mujer feminista, poderosa y profesional. De hecho, que Charlotte sea mucho más importante e influyente que Fred no es un conflicto para el personaje de Rogen, ni aparentemente para ninguno de los secundarios que, por fin, están escritos en el Siglo XXI. Solo podemos especular, pero puede que la culpa, o mejor dicho, el motivo de que 'Casi imposible' no caiga constantemente en recursos machistas, sea un guion firmado a 4 manos por un hombre y una mujer.

En definitiva 'Casi imposible' es una comedia romántica de manual, sí, pero con una visión crítica, adulta y responsable tanto de las relaciones como de la sociedad de 2019, además de ser muy, muy divertida. Rogen y Theron nos harán reír, suspirar e incluso emocionarnos en un idilio lleno de corazón, de verdad y de ternura. Y qué viva un poco más el amor.

Nota: 7

Lo mejor: Abraza con todas las consecuencias su status de comedia romántica a la vez que construye un reflejo crítico de la política y la sociedad actuales.

Lo peor: No es precisamente sutil ni original en la mayoría de sus gags.

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