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'The Batman': La deconstrucción del Hombre Murciélago

Pedro J. García Viernes 04 marzo 2022

Hoy por hoy, Batman es uno de los personajes de los cómics de los que más versiones diferentes hemos tenido en todos los medios. Desde su salto a la gran pantalla, son muchos los actores que han dado vida al Hombre Murciélago, el más reciente, Ben Affleck en las películas de Zack Snyder. No hace tanto que vimos a Christian Bale como el Caballero Oscuro, en la versión favorita del personaje para muchos fans, y dentro de poco tendremos de vuelta la de Michael Keaton en 'The Flash' y 'Batgirl', amparado por el Multiverso de DC. Por no hablar de series, animación, videojuegos y los propios cómics. Está claro que Batman es un personaje popular y está llamado a ser reencarnado una y otra vez, levantando siempre gran expectación.

The Batman

El nuevo Batman cinematográfico llega de la mano de Matt Reeves y en la piel de Robert Pattinson, una sorprendente elección de casting que desató un acalorado debate a favor y en contra que no ha parado en ningún momento desde que fue anunciado allá por 2019. Ahora, después de un largo rodaje, una espera interminable (el primer tráiler fue lanzado hace un año) y varios contratiempos derivados de la pandemia, por fin llega a los cines 'The Batman', rodeada de enormes expectativas por averiguar si ha merecido la pena la espera por la película y si Pattinson está la altura del mito de DC. Un reto muy difícil.

Evitar la repetición

Después de la decepción en taquilla de 'Liga de la Justicia', Warner abandonó parcialmente sus planes para construir un universo DC interconectado como el de Marvel Studios y empezó a desarrollar proyectos independientes en los que existirían varias versiones de los mismos personajes bajo el mismo techo. Así hemos tenido varios Jokers (Jared Leto, Joaquin Phoenix) y bajo estas nuevas reglas nace el Batman de Pattinson, en un principio completamente separado del resto de Universo DC y existente en su propia versión de Gotham, con la que da comienzo una nueva saga.

Aunque los fans de Batman no se cansan del personaje, es cierto que, para presentarlo de cero una vez más con otras iteraciones tan cerca, había que hacer algo diferente para evitar la repetición y el hastío. Es decir, ya hemos visto morir a los padres de Bruce Wayne tantas veces, que la tragedia se ha convertido ya básicamente en un chiste meta. Afortunadamente, Reeves tenía una visión muy clara para este nuevo arranque de la leyenda de Batman, y esa era introducirnos en su historia in media res, es decir, evitando contar de nuevo su historia de orígenes.

Es algo similar, salvando las distancias sobre todo en cuanto a tono, a lo que Marvel y Sony hicieron con el Spider-Man del UCM. Todo el mundo sabe qué pasó con el Tío Ben y cómo Peter Parker se convirtió en el Trepamuros, al igual que todos conocen el pasado de Batman (o creen conocerlo, como ahora veremos). Así, la decisión acertada de no volver otra vez al principio se agradece y, aunque no lo elimina, ayuda a evitar el déjà vu. Por supuesto, el origen de Batman sigue siendo crucial para el personaje y su desarrollo en esta entrega, pero al menos esta vez no tenemos que verlo por enésima vez. No hacía falta.

Lo que ha hecho Reeves para separar su Batman del resto de versiones es devolverlo a sus orígenes detectivescas, a sus raíces en el cómic como el Sherlock Holmes de DC. Sobre todo la primera mitad de 'The Batman' se construye como un thriller de investigación con elementos procedimentales, en el que el comisario Gordon (Jeffrey Wright) y el Hombre Murciélago forman equipo para seguir las pistas tras un macabro asesinato y detener a Enigma (Paul Dano), sumergiéndose en un retorcido misterio para evitar que el villano lleve a cabo sus siniestros planes.

Zoë Kravitz y Robert Pattinson

La investigación también lleva a 'The Batman' por los derroteros del cine negro y de mafiosos, siendo Gotham el emplazamiento ideal, como de costumbre, para explorar los fallos del sistema, la corrupción política e incluso la mala práctica de la policía, escenario en el que un vigilante como Batman se hace necesario. En ese contexto noir es donde aparece también Selina Kyle, alias Catwoman (Zoë Kravitz), una joven misteriosa que trabaja en el inframundo de Gotham y acaba aliándose con el Hombre Murciélago en sus pesquisas, aunque con sus propios intereses. En su caso, sí que asistimos más a los primeros pasos de la historia del personaje, pero con ese giro que la convierte en una Catwoman distinta a las que hemos visto anteriormente.

Porque esa es la nota general del film, en el que Reeves ha decidido presentar a todos los personajes desde un punto de vista diferente, ahondando en sus personalidades desde otro ángulo y dándoles un aspecto más austero y humano, lo que los separa de anteriores entregas de DC, en algunos casos de forma radical. De esa manera, el director consigue lo que este nuevo Batman necesitaba, desmarcarse inteligentemente de lo anterior, que es mucho y está muy reciente.

Bruce mirando al interior

Paralelamente a la trama criminal y el descenso a los bajos fondos de Gotham se desarrolla el conflicto interno de Batman. Como era de esperar conociendo al actor de 'Crepúsculo' y 'Good Time', el Bruce Wayne de Pattinson es diferente, rodeado de un halo extra de rareza y tristeza. Lo más interesante es que Reeves coloca al personaje en pleno proceso de autoevaluación. A medida que la película explora la corrupción del sistema, la injusticia y el papel de las autoridades, Bruce se cuestiona a sí mismo y su rol como justiciero, siempre ligado a su pasado traumático y su sed de venganza, derivada de lo que le ocurrió a sus padres. Este Bruce no es el playboy millonario que conocíamos, es una variante del personaje más retraída, más introspectiva, incluso más solitaria, que ya es decir. Un hombre que solo encuentra motivo para vivir cuando se pone el traje de Batman y que, en consecuencia, se vuelve adicto a él.

'The Batman' reescribe el pasado de Bruce, sin cambiar sus parámetros principales, y lo deconstruye para encontrar lo que lo convierte en un héroe. Y también en un ser humano. Para ello, la interpretación de Pattinson es clave. Salta a la vista que el actor se ha zambullido a fondo en la psique del personaje, sin embargo, su trabajo resulta algo irregular. Como Batman, Pattinson tiene indudable presencia y su manejo de la voz es estupendo. No obstante, como Bruce, hay momentos en los que al actor se le va de las manos la introspección y la monotonía. Se puede ver claramente su intención y el tono es coherente con su enfoque para el personaje (que nunca ha sido el paradigma de la alegría, claro), pero construye un Bruce tan hermético e impenetrable hasta para ser él, que puede ser difícil conectar.

Bruce Wayne

En cuanto al resto de personajes icónicos de DC que aparecen en la película, el comisario Gordon es quizá el que más se asemeja a anteriores versiones, aunque aquí se presenta como un compañero de investigación de Bruce, un aliado que también se cuestiona la función de la organización para la que trabaja mientras explora la corrupción de Gotham. El Pingüino sí es otro distanciamiento total, con Colin Farrell completamente irreconocible bajo capas de maquillaje y prótesis. Su participación, aunque muy breve, sirve para conectar el film directamente con el cine de mafiosos más mítico ('El precio del poder', 'El Padrino'), que tanto ha influenciado a Reeves a la hora de dar forma a su Gotham. La Catwoman de Zoë Kravitz es uno de los puntos fuertes de la película. La actriz enamora en el papel, capta la elegancia irresistible y la sensualidad felina del personaje, pero a la vez lo hace suyo. Su química con Pattison es correcta, aunque no sería lo más destacable de la película. Si se le puede achacar algo a esta Selina es que, a veces, Reeves parece no saber cómo insertarla en la narrativa de forma fluida y deja con ganas de más.

Por último, quien se corona como el robaescenas de la película es Paul Dano como Enigma. Su versión del villano es sencillamente aterradora. Este Edward Nygma se encuentra en las antípodas de lo que hizo Jim Carrey en 'Batman Forever', reteniendo sus características principales -es el mismo loco obsesionado con los rompecabezas que confunde a la policía y a Batman con complejos acertijos que dan pistas sobres sus crímenes-, pero llevándolo más hacia el terreno de los asesinos en serie y los terroristas. De hecho, es obvio en todo momento que Reeves se inspiró en el asesino del Zodiaco para darle forma como psicópata, con bastantes ecos a la obra de David Fincher ('Seven', 'Mindhunter'). Enigma cambia el traje verde chillón por un inquietante atuendo de terrorista y cobra nueva vida gracias a Dano, que se entrega por completo al personaje. Su interpretación es escalofriante, perturbadora, y está a la altura de los mejores villanos de DC que hemos visto en pantalla (la conversación de Oscar a su alrededor no tardará en aparecer).

Manifiesto a favor del cambio

'The Batman' se beneficia de la clara visión que Reeves tiene sobre Gotham y el Caballero Oscuro, si acaso más cercana a la de Nolan que a otras, pero igualmente con voz propia. Parece que Warner por fin ha aprendido a no interferir demasiado en el trabajo de sus cineastas y darles libertad creativa para desarrollar sus ideas. Dentro de los confines de la calificación PG-13, claro. Porque 'The Batman' no es para mayores de 18 años como 'Joker' o 'El Escuadrón Suicida', sino que busca no dejar fuera a los fans más jóvenes del Hombre Murciélago para así aumentar sus posibilidades de reventar la taquilla. Si bien se echa de menos algo de sangre, en general, 'The Batman' es una de las películas PG-13 más adultas, violentas y arriesgadas que hemos visto recientemente, un trabajo que desafía los límites de dicha calificación.

Ahora bien, la ambición de Reeves sí se va de las manos en un aspecto concreto: la duración. La película tiene un metraje de casi tres horas y cabe preguntarse si era necesario tanto tiempo para contar esta historia. No estamos hablando de una película con mil y una tramas y personajes como 'Eternals' o 'Vengadores: Endgame', sino de un relato más contenido, un thriller de investigación que se podía haber contado perfectamente en menos tiempo. Al final, la duración -sumada al tono solemne y afectado- acaba afectando al ritmo, alarga demasiado las escenas (sobre todo en su primera mitad) y hace que la acción tarde demasiado en llegar, rebajando considerablemente el conjunto. Y no es que Reeves se olvide de la acción, que cuando la hay, es contundente y técnicamente impecable, pero la forma en la que está dosificada puede lastrar el desarrollo. Afortunadamente, lo mejor en este sentido nos lo reserva para la recta final, un clímax intenso que logra captar la cualidad épica del cine de superhéroes sin recurrir al enésimo fin del mundo.

Gotham

A pesar de sus defectos y esa duración que hace que la historia se vaya de las manos, no se puede negar la evidente pasión de Reeves por el personaje, que se refleja en los numerosos guiños a su historia (incluidos sin detrimento a su accesibilidad como película) y en el cuidado que ha depositado en todos los aspectos. La elegante puesta en escena, su sentido de la épica a escala humana (la primera aparición de Batman pone los vellos de punta), la oscura y enigmática atmósfera de Gotham, el cariño que ha puesto en la música -entre el grunge y el requiem para definir al personaje, con un exuberante score de Michael Giacchino, que combina composiciones fúnebres con arrolladoras melodías románticas-, y ese interés por contar algo más que una historia clásica de superhéroes.

Porque al fin y al cabo, este nuevo Batman es un Batman para el mundo actual, y ese es quizá su mayor acierto. Sobre todo en su tramo final, la película deja claras sus intenciones con una marcada carga política, poniendo el broche a una interesante aunque imperfecta reinvención de Batman como héroe y persona en el contexto de una Gotham en pleno proceso de cambio. Una Gotham que, como siempre, refleja nuestro propio mundo y que aquí nos habla de cómo la resistencia a ese cambio crea monstruos. Así es como Reeves nos invita a abrazar las nuevas versiones de los emblemáticos personajes de DC, logrando algo que parecía muy difícil: contarnos algo nuevo sobre un mundo del que creíamos que ya nos lo habían contado todo.

Nota: 7

Lo mejor: La acertada y compleja reinterpretación psicológica de los personajes. Su riesgo en todos los sentidos. Y Paul Dano como Enigma, BRUTAL.

Lo peor: La duración no está justificada y Pattinson no termina de hacerse con el personaje.

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