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CRÍTICA

'Extraña forma de vida' embriaga con un tensísimo romance gay que deja con ganas de más

El 26 de mayo llega a los cines el segundo cortometraje en inglés de Pedro Almodóvar, western gay protagonizado por Ethan Hawke y Pedro Pascal que se presentó recientemente en Cannes.

Por Pedro J. García Más 26 de Mayo 2023 | 09:35
Redactor y crítico pop. Me apasiona la animación y veo series por encima de mis posibilidades.

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'Extraña forma de vida' embriaga con un tensísimo romance gay que deja con ganas de más

Lejos de estancarse, después de casi 50 años de carrera como director, Pedro Almodóvar sigue buscando nuevos retos y vías para canalizar su arte. El director manchego acaba de anunciar por fin su primer largometraje en inglés, después de muchos años rondando varios proyectos. Pero antes, se atreve con su propia versión del western en 'Extraña forma de vida', su segundo cortometraje en inglés después de 'La voz humana', un romance gay que subvierte las convenciones del género con Ethan Hawke y el hombre del momento, Pedro Pascal, como sus protagonistas.

Tras su triunfal paso por el 76º Festival de Cine de Cannes, la película de 30 minutos, producción de El Deseo junto a Saint Laurent by Anthony Vaccarello, llega a las salas españolas el 26 de mayo, precedida de la gran expectación que genera la afortunada combinación de talentos que la componen.

'Extraña forma de vida'

Almodóvar ha confesado en más de una ocasión que 'Extraña forma de vida' es su respuesta personal a 'Brokeback Mountain', y además literalmente. La premisa del corto parte de una pregunta que se plantea en el film de Ang Lee: "¿Qué harían dos hombres juntos trabajando en un rancho?". Pero las similitudes con aquella aclamada película de 2005 se detienen ahí, ya que al margen de su temática vaquera, los personajes de Hawke y Pascal se alejan bastante de Jack Twist y Ennis del Mar. Por otro lado, el título del corto alude al famoso fado de Amalia Rodrigues, cuya letra sugiere que "no hay existencia más extraña que aquella que se vive de espaldas a tus propios deseos", en palabras del director.

En 'Extraña forma de vida', un ranchero llamado Silva (Pascal) cruza el desierto a caballo para volver a Bitter Creek. Allí se reencuentra con Jake (Hawke), que ahora es el shérif del lugar. Veinticinco años después de verse por primera vez, los dos hombres rememoran el pasado, reavivando la llama de una relación prohibida que los consumió durante dos meses y que dio paso a que ambos acabaran viviendo una vida de espaldas a su verdadero yo. Sin embargo, su apasionado reencuentro se ve empañado por un crimen que pone en jaque su ya de por sí frágil relación.

Territorio Almodóvar

Desde el primer momento en que los dos pistoleros vuelven el uno a la vida del otro, se puede sentir la tensión, el deseo y la intimidad raíz de un pasado furtivo en común, experiencia que empapa unos diálogos especialmente inspirados. En apenas 30 minutos, Almodóvar consigue condensar una historia con capas, en la que lo tácito completa el texto y a los personajes, pero nunca se convierte en algo ambiguo o a medias tintas. Después de muchos años colocando a la mujer en el centro de su obra, Almodóvar continúa explorando la voz masculina de su arte tras la aclamada 'Dolor y gloria', haciendo algo que no suele abundar en el cine LGBTQ+: contar historias de amor entre hombres maduros.

'Extraña forma de vida'

Su incursión en el western se salda con buenos resultados porque el director no trata de fotocopiar una película del Oeste, sino que se lleva el género a su terreno para invertir sus normas e interpretarlo a su manera. En 'Extraña forma de vida' hay mucho de Sam Peckinpah, de Sergio Leone, del spaghetti western que se rodaba en Almería (donde tuvo lugar la grabación del corto, concretamente en el desierto de Tabernas), pero también es clara e inequívocamente Almodóvar: el gusto por el melodrama arrebatado y la tragedia familiar, la siempre extraordinaria música de Alberto Iglesias o el tratamiento del color y el vestuario (esa cazadora verde y camisa roja de Pedro Pascal, esquema de color replicado más adelante en la colcha de la cama donde descansa el personaje de Ethan Hawke; ¡detalles!). Todo nos recuerda que estamos ante un trabajo del director de 'Todo sobre mi madre', a pesar de transcurrir en un mundo (hasta ahora) extraño a su cine.

Pero lo más interesante del enfoque de Almodóvar es cómo maneja la tensión entre el clasicismo del género y la subversión que propone al contar una historia de amor entre dos hombres en un contexto tan tradicionalmente heterosexual. El ejercicio no es completamente revisionista (Almodóvar no es Ryan Murphy o Shonda Rhimes), sino que el director sabe que la historia de amor que está contando está constreñida por la realidad de la época en la que transcurre y no lo cambia en busca de un idealismo falso. En su lugar, Almodóvar reescribe el western plasmando una masculinidad que no se suele ver en el género, presentándolo desde una perspectiva diferente, para además evitar caer en lugares comunes que han empañado el cine queer dramático a lo largo de los años; algo que se agradece mucho.

¿Y el largo para cuándo?

Sobre el reparto, el mero hecho de tener a Ethan Hawke y Pedro Pascal interpretando a amantes en un corto de Almodóvar ya es un regalo en sí mismo. Ambos actores desempeñan un trabajo correcto, Hawke áspero y vulnerable, Pascal cálido y magnético, aunque ninguno resulta extraordinario. Se lucen en los diálogos y en los momentos de intimidad y cotidianidad que se crean entre ellos, pero hay algo que los frena en las escenas románticas e impide que el corto verdaderamente vaya más allá.

Pedro Pascal, Ethan Hawke

Desconozco si se trata de una decisión creativa de Almodóvar o si viene de los propios actores [Actualización: Almodóvar me confirmó en una entrevista que fue deliberado por su parte], pero además de obviar la gran escena de sexo con una elipsis (al estilo 'Call Me By Your Name'), no hay ni un solo beso entre ellos. Una elección cuanto menos curiosa, teniendo en cuenta que no hay ambigüedad en su relación, que los personajes se entregan a la pasión nada más reencontrarse y que, en el erótico flashback donde vemos a Jake y Silva de jóvenes (interpretados por Jason Fernández y José Condessa) no hay ningún tipo de recato en ese sentido. En varios momentos del corto se juega con la proximidad física entre Pascal y Hawke, pero se nos deja con la miel en los labios, explorando el romance más a través de los gestos sutiles, las miradas (¡y cómo se miran!) y los pequeños detalles. En otras palabras, es sexy, pero no tanto.

En general, y no solo en el apartado sensual, 'Extraña forma de vida' deja con ganas de más. Aunque Almodóvar encaja bastante en poco tiempo y sus protagonistas tienen entidad, es cierto que el formato cortometraje acaba perjudicándole. La acción va muy rápido, las elipsis no se suceden con fluidez y el final es muy abrupto. Da la sensación de que habría funcionado mejor como largometraje, o al menos como mediometraje de 45 minutos, lo que habría permitido ahondar más en la historia de Jake y Silva y habría facilitado una mayor conexión emocional con la propuesta.

Pese a no escapar de su condición de corto semi-publicitario para una firma de moda, 'Extraña forma de vida' salva sus defectos y conquista gracias a sus dos protagonistas, su puesta en escena y un enfoque que nos presenta un género tradicional y muy asentado en sus reglas desde otra perspectiva; todo para contarnos una bonita historia sobre el tiempo perdido y las segundas oportunidades. Pero sobre todo, 'Extraña forma de vida' merece un aplauso por convertir una vez más el estreno de un cortometraje en un evento cinematográfico. El poder combinado de los dos Pedros, Almodóvar y Pascal, es irresistible.

7
Lo mejor: Los diálogos. Cómo Almodóvar doma el género y lo reinterpreta a su manera. La preciosa partitura de Alberto Iglesias.
Lo peor: Falta chicha en las escenas de Hawke y Pascal. El resto de actores (especialmente Manu Ríos) parecen elegidos más para una campaña de moda que para una película. Habría funcionado mejor como largo.