El cine de animación siempre ha sido visto en los premios Oscar como un género menor. De acuerdo, en los últimos años parece haber accedido a categorías más importantes, pero casi nunca se sale de sus tres áreas de obligado cumplimiento (Mejor película de animación, Mejor canción y Mejor banda sonora). Y de opciones reales de ganar algún día la estatuilla más codiciada de la noche, la correspondiente a Mejor película, ni hablamos. El corto plazo, en esta hipótesis, es una férrea utopía.

Y eso que, en numerosísimas ocasiones, las películas animadas presentes eran mejores que todas y cada una de las nominadas en el resto de categorías. Hablamos de un género que, a lo largo de la historia del séptimo arte, ha ido regalando obras maestras a diestro y siniestro, haciendo del tremendo logro de alcanzar los más alto del podio cinematográfico de un año algo bastante parecido a una (envidiable) costumbre.
En lo que respecta a los Oscar, no hace falta más que citar algunas de las propuestas que quedaron como nominadas desde que se creara la categoría de Mejor película de animación para hacernos una idea completa del altísimo nivel del que estamos hablando. Ahí van: 'Fantástico Sr. Fox'; 'Persépolis'; 'La novia cadáver'; 'El castillo ambulante'; 'Monstruos, S.A.'; 'Wolfwalkers'; 'Kubo y las dos cuerdas mágicas'; 'Cómo entrenar a tu dragón 2'; 'Chico y Rita'; o 'Vaiana', entre muchísimas otras. Sí, ganaron las 21 cintas que celebramos en este especial, pero podrían haberlo hecho cualquiera de las joyas citadas. El ejemplo definitivo del maravilloso estado de forma en el que se encuentra la animación en las últimas décadas y de lo importante que es que la Academia empiece a rendirse de verdad ante estas radiantes demostraciones de genialidad.