Es sencillo y no conviene complicarse la vida: Denzel Washington es uno de los mejores actores de la historia del cine, una superestrella respetada y admirada a partes iguales en la industria y uno de esos nombres que llevan al público al cine sin necesidad de dar a conocer el argumento de la película que protagoniza. Es la confianza ciega que genera uno de esos talentos mayúsculos que justifican el precio de una entrada.

Incluso si hablamos de propuestas fallidas en las que un buen número de piezas no terminan de funcionar, la clave Washington será la tabla de salvación, el motivo de la celebración y la excusa más perfecta. Verle en pantalla es asistir a una bestia en movimiento elegante y equilibrado, hipnótico y fascinante, rotundo e inspirador.
En esta ocasión, centramos la mirada en las más de veinte películas que nos ha brindado a lo largo del siglo XXI, clasificándolas de peor a mejor. Y volvemos a lo de antes, ni siquiera en las obras más flojas de esta etapa de su trayectoria encontramos una interpretación decepcionante. Denzel Washington, ya sea entregado al cien por cien o con el piloto automático activado, nunca defrauda. Leyenda viva.