El tópico perezoso y extremadamente gastado que asegura que segundas partes nunca fueron buenas ha sido vencido en tantas ocasiones que seguir recalcando su tremenda derrota se podría considerar casi tortura. Sin embargo, con la excusa de reincidir en la evidencia, aquí hemos venido a celebrar un total de 15 secuelas que estuvieron más que a la altura de sus ilustres precedentes, llegando incluso a superarlos en más de una ocasión.

Expandir un universo, desarrollar con mayor profundidad la psicología de sus personajes, arriesgar de manera suicida o fijar los pilares básicos sobre los que se sustentó una primera entrega son algunos de los caminos escogidos por este conjunto de propuestas a las que no les tembló el pulso. Ganaron la batalla contra las expectativas y los listones a base de (gran) cine.
Enmarcadas en los primeros diez años de los 2000, estas quince secuelas deben ser consideradas piezas fundamentales para entender el alcance y vigencia de las sagas a las que pertenecen, haciendo de la transición o la conclusión perfecta algo más que una bandera. Un corazón, un músculo y una razón de ser elevada sobre los hombros de la inspiración absoluta. La complicadísima proeza de estar a la altura.